[Listavoz] Pensando en Cuba y en el Cardenal. + El Cardenal, Moratinos y los presos politicos. Por .Frank Calzon

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Mon Jul 26 23:07:18 EDT 2010


07-10-2010,  Diario Las Americas 
Pensando en Cuba y en el Cardenal
Por Frank Calzón*
Que bonito hubiera sido que el cardenal Jaime Ortega Alamino además de haber 
compartido con el ministro español Miguel Angel Moratinos y con Raúl Castro 
hubiera visitado a Reina Tamayo en su humilde hogar de Banes, para abrazarla, 
decir una oración con ella y decirle “la muerte de su hijo” no ha sido en vano.

Que bueno hubiera sido que en el camino a Banes, el Cardenal-Arzobispo de La 
Habana hubiera visitado aunque solo por unos minutos a Guillermo Fariñas para en 
nombre de la Iglesia y de todos los cubanos agradecerle sus sufrimientos.

Y que bueno hubiera sido si el Cardenal no se hubiera prestado a la infamia de 
Raúl Castro de desterrar a España a los presos políticos. El destierro para 
cualquier ser humano es un castigo terrible porque lo desarraiga de la tierra 
donde nació y a los cubanos les recuerda las arbitrariedades de los capitanes 
generales españoles del tiempo de la colonia que desterraban a Ceuta a los 
patriotas cubanos independistas. 

La decisión de Raúl Castro, excarcelando a los cinco y prometiendo la 
excarcelación de otros 52 durante los próximos tres o cuatro meses, no tiene 
nada que ver con el inicio de reformas en la isla: lo que el hermanísimo quiere 
es darle oxígeno a la fracasada gestión de Madrid encaminada a conseguir el 
levantamiento de las sanciones europeas en contra del régimen. 

Pero por mucho que sean los aplausos de los acólitos de Raúl, los grupos de 
derechos humanos alrededor del mundo no han caído en la trampa. José Miguel 
Vivanco de Human Rights Watch declaró claramente al Washington Post que la 
noticia era buena, pero que no había que felicitar a la dictadura, porque esos 
hombres no tenían que haber estado en prisión, ya que el delito por el que 
fueron condenados – criticar al gobierno, no es punible en ninguna sociedad 
civilizada. 

En una nota de su blog titulada “El Avión de Moratinos,” Yoani Sánchez la 
bloguera cubana reconocida internacionalmente dice que la aeronave del ministro 
español, por muy grande que sea, no es lo suficiente para llevarse de la isla 
siquiera una parte sustancial de los que desean el fin de la dictadura.

Por muy asustado que esté el General Raúl, y por muy dispuesto que esté el 
presidente José Luis Rodríguez Zapatero a ayudarlo, la oposición que según Fidel 
Castro son “grupúsculos al servicio de los Yankees,” no se limita a los presos 
políticos, y a sus familiares. La oposición democrática se encuentra ya en las 
calles y en cada provincia de la isla y es un espejo de la población cubana: 
muchos cubanos de la raza de color, muchos jóvenes, habitantes de la ciudad y 
del campo, periodistas independientes, médicos, abogados, intelectuales, 
sacerdotes, etc. 

La oposición activa y el resto de los cubanos saben quien es Raúl Castro, y 
quien es Miguel Angel Moratinos; y muchos de ellos le dan la bienvenida a las 
filas de los que han defendido vigorosamente el derecho de los cubanos a decidir 
su propio destino por más de medio siglo al Arzobispo de La Habana. 

El momento es crítico. Muchos gobiernos democráticos, incluyendo el de Barack 
Obama, insisten en la necesidad de reformas sustanciales. Que bueno sería si el 
Cardenal insistiese como lo hicieron en su día los obispos polacos que la 
Iglesia debe ser parte de las negociaciones, pero que es fundamental que 
participen otros elementos de la sociedad cubana: los presos políticos, jóvenes 
oficiales de las fuerzas armadas, periodistas independientes, miembros de la 
Unión de Jóvenes Comunistas, intelectuales, representantes de los sindicatos 
obreros clandestinos y otros.

*Frank Calzón, Director Ejecutivo del Center for a Free Cuba (Centro Para una 
Cuba Libre), Washington , D.C.
 
 
Libertad Digital ( Madrid ), Julio 8, 2010
 
Cuba
El cardenal, Moratinos y los presos políticos
Frank Calzón
Moratinos fue a La Habana a buscar argumentos que presentar a los europeos para 
que levanten las sanciones en contra del régimen. Los presos son una ficha que 
el ministro tratará de jugar no en beneficio de la libertad sino de la 
dictadura.
El aparato de propaganda y desinformación de la dinastía castrista acaba de 
anotarse un tanto con las declaraciones del cardenal cubano Jaime Ortega Alamino 
anunciando que después de reunirse con el general Raúl Castro y con Miguel Ángel 
Moratinos, ministro español de Asuntos Exteriores, cinco ex presos políticos 
serán excarcelados y "podrán salir en breve para España en compañía de sus 
familiares." 
Que dicho de otra manera es que cinco presos políticos, encarcelados 
injustamente en el 2003, serán excarcelados y desterrados a España, una medida a 
la que no se atrevió ni siquiera el odiado dictador Batista; y que les recuerda 
a los cubanos los destierros de los patriotas cubanos a Ceuta y Chafarinas 
ordenados por los capitanes generales españoles en el siglo XIX. 
Aunque todos nos alegramos cuando cualquier déspota excarcela a algunos 
cautivos, el papel del ministro de Exteriores es muy lamentable. El Gobierno de 
José Rodríguez continúa dándole prioridad a ayudar al régimen que desgobierna a 
la isla por más de medio siglo, porque, como ha declarado el señor Moratinos, su 
misión más que humanitaria está dirigida a conseguir el levantamiento de las 
sanciones europeas en contra de la tiranía castrista.
La excarcelación de los cinco, y la de otros 47 "en un periodo de tres o cuatro 
meses ", se anuncian en el momento en que el Gobierno de Madrid ya no preside la 
Unión Europea, donde fracasaron sus esfuerzos para suavizaran la política 
europea hacia La Habana. La nueva gestión de Moratinos tiene además la ventaja 
para Raúl Castro de contrarrestar lo que el hermanísimo ha denunciado como 
"guerra mediática"; es decir, la atención en aumento de la prensa internacional 
y de gobiernos democráticos por la represión, la crueldad y la miseria que 
sufren los cubanos.
Pero aunque la dictadura tiene que agradecerle al cardenal Ortega Alamino y al 
ministro de Zapatero que el clima internacional le sea menos hostil, por otro 
lado no todo el mundo está dispuesto a batir palmas. Como ha dicho al Washington 
Post José Miguel Vivanco de la organización Human Rights Watch, los cautivos de 
los Castros, "son gente cuyo único crimen es que no están de acuerdo con el 
gobierno"; "no vamos a felicitar a un gobierno que decidió encarcelar a personas 
que no deberían haber estado en prisión".
 
Sea como sea, y cualquiera que haya sido la razón de su abrazo con el 
sanguinario Raúl Castro, hay que agradecerle a Moratinos la parte que haya 
tenido en la excarcelación de los cubanos, aunque hay que preguntarse por qué 
Moratinos, que según fuentes diplomáticas tiene mucha influencia con el general 
cubano, no le insistió que permitiera que los presos excarcelados se quedaran en 
Cuba. Aparentemente el ministro español tampoco le pidió a Raúl que permitiese 
asistir a la universidad a los hijos e hijas de los presos políticos, ni que sus 
esposas puedan reincorporarse a los empleos de los que han sido cesadas.
La situación en la isla tiene que ser muy difícil para que el régimen tome esas 
míseras medidas. Hasta ahora, los acólitos del castrismo sólo podían mencionar 
como logro de dos meses de conversaciones de la Iglesia con el general, el 
excarcelamiento de un preso político y "el traslado de doce a sus provincias de 
residencia". Es decir, el traslado de presos de cárceles distantes de sus 
hogares donde se dificultan las visitas de sus familiares a cárceles en sus 
provincias de residencia.
Pero antes de darle todo el crédito al ministro y al cardenal, es necesario 
traer a colación otro dato que provocó las críticas de la comunidad 
internacional: la muerte en una huelga de hambre de Orlando Zapata Tamayo, preso 
político que se declaró en huelga de hambre pidiendo mejores condiciones para 
los presos políticos cubanos. El régimen le dejó morir en sus últimos días, 
negándole el agua. Zapata Tamayo murió después de 30 días de huelga de hambre, a 
pesar de las conmovedoras llamadas al exterior de su madre que hizo todo lo que 
pudo para salvarle la vida.
El régimen detuvo a varios disidentes que trataban de asistir a su entierro, y 
amenazó a su madre porque se atrevió a culpar a las autoridades por su muerte.
Otro cubano, el ex preso político Orlando Fariñas, se encontraba al borde de la 
muerte en otra huelga de hambre cuando el ministro Moratinos visitó la isla, 
pero el ministro español no tuvo tiempo para visitarlo.
El régimen promete excarcelar a 47 más en los próximos meses. Pero, ¿cuántos 
otros cubanos ingresarán en las prisiones castristas durante el mismo tiempo 
dado el alto nivel de la represión política en Cuba ? ¿Y qué sucederá con el más 
de un centenar presos de conciencia, algunos en la prisión por más de 15 años, 
como Lázaro García Farah, quien ya ha cumplido 17 años en prisión por propaganda 
enemiga? ¿O Rafael Ibarra Roque, dirigente del prohibido Partido Político 30 de 
Noviembre, en prisión por más de 16 años? Además, hay presos condenados por 
"desacato", por gritar en un momento de desesperación "Vivan los derechos 
humanos, abajo el Comunismo"; o condenados por "peligrosidad" –el gobierno 
entiende que usted es peligroso y lo envían a la cárcel; o por propaganda 
enemiga: tener el libro Rebelión en la Granja de George Orwell, o cualquier 
libro sobre la transición a la democracia en Polonia o España; o por vender una 
langosta que usted ha pescado en la costa, pero que es sólo para los 
extranjeros. 
 
En 1957, el odiado general Fulgencio Batista promulgó una amnistía general de 
presos políticos, liberando a Raúl y a Fidel Castro, permitiéndoles quedarse en 
la isla, donde organizaron mítines políticos, dieron discursos por la radio, y 
escribieron en la prensa de la isla. Quizás sea por eso que los hermanos Castros 
destierran a la oposición, aunque la oposición ya está en las calles, entre los 
jóvenes, los activistas de derechos humanos, los blogueros, algunos curas más 
atrevidos que el cardenal, algunos intelectuales y artistas, y hasta dentro del 
mismo régimen en la burocracia, las fuerzas armadas y la Unión de Jóvenes 
Comunistas.   
El cardenal y el ministro Moratinos tienen una gran responsabilidad: asegurarse 
que los presos que el régimen prometió excarcelar lo sean, continuar pidiendo la 
liberación de todos los presos políticos, el levantamiento del virtual estado de 
sitio en que vive el país, y apoyar la solicitud de los grupos de derechos 
humanos que piden que se permita la entrada a la isla al Comité Internacional de 
la Cruz Roja, a Amnistía Internacional, a Human Rights Watch, y a la Comisión 
Interamericana de Derechos Humanos. 
¿Y qué decir sobre el ministro Moratinos y el cardenal Ortega?
Moratinos fue a La Habana a buscar argumentos que presentar a los europeos para 
que levanten las sanciones en contra del régimen. Los presos son una ficha que 
el ministro tratará de jugar no en beneficio de la libertad sino de la 
dictadura. Raúl Castro quiere desterrar a la oposición, y el ministro se presta 
al chantaje. Sales de la cárcel, pero tienes que marcharte de tu país.
También es posible que haya habido otros asuntos en la discusión en La Habana. 
¿Cuál fue la respuesta del gobierno cubano a la petición de Moratinos de que las 
compañías españolas en la isla puedan sacar su dinero de los bancos cubanos 
donde las cuentas se encuentran congeladas? ¿Cuál fue la respuesta de su 
homólogo cubano cuando le pidió que se reabra el Centro Cultural Español 
inaugurado en La Habana por el Rey Juan Carlos, y clausurado después por orden 
expresa de Fidel Castro, por contener "propaganda enemiga"?
Y al cardenal Ortega, como en la parábola del hijo pródigo de regreso al hogar 
después de una larga ausencia: en buena hora se ha decidido a participar más 
activamente en la lucha por los derechos humanos. Ojalá que Dios le dé la 
fortaleza necesaria para defender la verdad, para no aceptar la intimidación, y 
que le sea posible buscar fórmulas que alivien el sufrimiento de los cubanos que 
se han sentido abandonados por la Iglesia a la crueldad, la infamia y la 
arbitrariedad del régimen.
Frank Calzón es el Director Ejecutivo del Center for a Free Cuba.
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